“Misterio” acústico del teatro de Epidauro , Juan Miguel Jiménez 08-0188

Un estudio ha determinado cual fue el elemento clave del diseño del teatro de Epidauro. Símbolo de los teatros griegos y el único teatro del mundo donde las últimas filas, situadas a 70 m, escuchan perfectamente a los actores del escenario.

 

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El estudio revela que las gradas del teatro juegan un papel esencial en la acústica , al menos cuando el teatro no está totalmente lleno de espectadores. Los asientos, que constituyen una superficie acanalada, sirven como un filtro acústico que transmite el sonido que viene del escenario a altas frecuencias y hace de difusor a bajas frecuencias.

 

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Previsión o azar, el teatro de Epidauro fue construido con la forma óptima y con las dimensiones correctas, entendiendo , el uso de superficies acanaladas como filtros en lugar de simples difusores de sonido.

Las gradas proporcionan un efecto difusor , suprimiendo el sonido de frecuencia baja, el componente principal del ruido de fondo, y rompiendo las bajas frecuencias de las voces. Además, las filas de los asientos de piedra, reflejan las altas frecuencias hacia atrás, hacia las audiencias, realzando el sonido.

 

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La investigación ha sido realizada por el experto en acústica y ultrasonido Nico Declercq, profesor en la Academia Woodruff de Ingeniería Mecánica en el Georgia Institute of Technology y por Cindy Dekeyser, una ingeniera fascinada por la historia de la antigua Grecia.

El investigador Nico Declercq inicialmente sospechaba que la pendiente del teatro tenía mucho que ver con dicho efecto, pero descubrió que cuando las voces de los actores subían por las gradas, las frecuencias bajas del discurso iban siendo eliminadas, filtradas en cierta medida. La solución estaba en el modo como el sonido se refleja en las superficies acanaladas o difusoras. Estas pueden filtrar ondas sonoras para acentuar ciertas frecuencias como las arrugas microscópicas sobre un ala de mariposa reflejan las longitudes de onda particulares de luz.

 

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Cuando el equipo de Declercq experimentó con ondas ultrasónicas y simulaciones numéricas de la acústica del teatro, los investigadores descubrieron que las frecuencias hasta 500 hz disminuían, mientras que las frecuencias por encima de ese valor resonaban entre las filas de asientos. La superficie acanalada de los asientos estaba creando un efecto similar al de los paneles difusores.

 

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Interior del Teatro Colón de Buenos Aires. Sus paramentos son llenos de molduras que hacen de difusores del sonido y además son estéticos. Rompen el frente de onda, que les llega, en diferentes frentes de ondas con menos intensidad.

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Difusores construidos en madera muy utilizados en salas de grabación.

Observamos como es una superficie acanalada.

 

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Gráfico que muestra la incidencia de una onda al chocar contra una superfície acanalada. No es reflejada en una dirección sino en muchas direcciones, debilitando la onda y haciendo que pierda intensidad. Elimina la onda principal creando miles de ondas inferiores y repartiéndolas en el espacio.

 

Eliminar las frecuencias bajas quiere decir que estas son menos audibles, tanto si son de la voz hablada como si son del ruido de fondo. Pero no tiene que ser un problema, porque el sistema humano auditivo puede recomponer algunas frecuencias bajas que faltan en el sonido. Los oyentes completan la porción que falta del espectro con un fenómeno conocido como tono virtual o “virtual pitch”: el cerebro humano reconstruye las frecuencias que necesita para entender el mensaje. Es un fenómeno estudiado por la psicoacústica.

 

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La mayor parte del ruido producido en y alrededor del teatro era probablemente el ruido a baja frecuencia, por ejemplo el crujir de los árboles y los murmullos de los aficionados al teatro. Entonces, si se eliminan las frecuencias bajas, mejora la audibilidad de las voces de los actores, que son ricas en frecuencias medias y altas.

 

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A medida que los constructores fueron colocando las últimas piedras en el magnífico teatro de Epidauro del siglo IV a. de C., no podían saber que, sin desearlo, habían creado un sofisticado filtro acústico. Pero cuando el público en la última fila fue capaz de escuchar la música y las voces con sorprendente claridad, los griegos debieron darse cuenta de que habían hecho algo muy bien, porque después realizaron muchos otros intentos de replicar el diseño de Epidauro, pero nunca con el mismo éxito.

 

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Además tenemos que añadir otros factores, ya conocidos, que también suman a su buena acústica. Es el caso de su ubicación, en una zona con un ruido ambiental extremadamente bajo. Y la suma de las reflexiones que se generan en la plataforma circular, altamente reflectante de piedra, situada entre el escenario y las gradas, denominada orchestra, y las producidas por la pared posterior del escenario. El sonido directo se ve reforzado por la existencia de estas primeras reflexiones (retardo máximo de 50 ms respecto a la llegada del sonido directo). Estos rebotes son muy cercanos en el tiempo y en el espacio, y nuestra capacidad auditiva no es lo suficientemente rápida como para que podamos separar esos sonidos.

 

La existencia de la primera reflexión generada por la superficie de piedra, produce un incremento de 3 dB en el nivel de presión sonora, ya que dicha energía sonora se dobla.

 

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En los mayores teatros actuales no se suelen sobrepasar los 1.500 espectadores. Epidauro acoge a 14.000 espectadores en 55 filas semicirculares y los oyentes de las últimas filas escuchan perfectamente los diálogos que se pronuncian a 70 metros de distancia. Este fenómeno único ha hecho que muchos consultores acústicos hayan especulado sobre las posibles causas de tan buena acústica. Pocos sospecharon que los propios asientos fueran el secreto de su éxito. Se elaboraron teorías señalando que el viento del lugar (que fluye principalmente desde el escenario hacia la audiencia) era la causa. Otros sospecharon que las máscaras usadas por los actores podían haber actuado como primitivos altavoces. Incluso se especuló con que podía deberse a la cadencia de dicción propia del griego antiguo. Asimismo, teorías más técnicas tomaron en cuenta la pendiente de las filas de asientos.

 

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Aunque muchos teatros modernos mejoren la audibilidad con altavoces, Declercq dice que la idea de filtración todavía podría ser relevante: “En ciertas situaciones como estadios deportivos o teatros al aire libre, creo que la opción de la periodicidad de fila de asiento o de los pasos debajo de las sillas puede ser importante.”

Los resultados se detallan en la revista Journal of the Acoustical Society of America del mes de Abril de 2007.

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Recopilación de sonidos, La experiencia de escuchar! Juan Miguel Jiménez 08-0188

El diario vivir nos mantiene embarcados en un ferrocarril que según mas edad tenemos mas velocidad toma , divido al cumulo de responsabilidades que se nos depositan en nuestros hombros ; es tal el nivel masivo de información y de situaciones que se nos presenta que es difícil tomarce un momento de solemante respirar,  sentarce , cerrar los ojos y escuchar atentamente que sucede a nuestro alrededor!!, un estilo de vida milenario que promueven los antiguosmonjes budistas pero no hay que irce al Tibet para lograr un poquito de serenidad, rendirce y solamente escuchar. La experiencia fue enriquecedora, ya que me ofreció un poco de calma en estos días tan turbulentos próximos a mi entrega de tesis,  desarrollar la escucha nos permite  tener una mejor comunicación y al mismo tiempo aprender sobremanera ya que al estar atentos captamos las informaciones con más detenimiento, así el cerebro archiva con más claridad la información. Así que de esta experiencia le invito a sentarse cómodamente no tanto para que no se duerman jejeje , respirar profundo y  permitirse escuchar detenidamente  , para que conozcas un mundo en otra dimensión!

NOTA

si alguien me puede indicar como subir el audio, se los agradecería ya q no me lo permite!

Audio+Fotografía?????? aja así como lo lees! jejeje La Audiofotografía! Juan Miguel Jiménez 08-0188

David Frohlich, un científico investigador del Reino Unido ha creado un invento curioso, la audiofotografía, un sistema que combina fotografía con una pista de audio que captura el sonido en el momento de realizarla.

El sonido capta la escena emocional con muchos más matices que si solo tuviéramos el soporte visual. La grabación empieza antes de hacer la foto y finaliza un minuto después. En realidad, no deja de ser un trocito de video, pero con la imagen quieta, eso si, mantiene intacto el momento de realizar la foto y nos ayuda a recordar el ambiente que se vivió en el momento preciso.

Este producto está diseñado para el ámbito doméstico. De momento no las hemos visto en ninguna estantería, pero con lo rápido que avanzamos en la fotografía digital, no la descartamos ver, en las próximas Navidades.

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Los 10 sonidos más desagradables Juan Miguel Jiménez 08-0188

El departamento de Acústica de la Universidad de Salford, dirigido por Trevor Cox, tiene una web donde se realiza un estudio para determinar, por medio de los internautas, cuál es el sonido más desagradable. La web se llama Badvibes y está dirigida por Trevor Cox.

El 3 de Octubre del 2005 inició la investigación y tras dos años y con más de un millón de votaciones, el sonido de un hombre vomitando es el más desagradable.

Los diez primeros puestos son:

1 – Vómitos

2 – Un micrófono acoplándose

3 – Los gemidos de un bebé

4 – Un tren chirriando sobre los raíles

5 – Un subibaja rechinando

6 – Un violín mal tocado

7 – Flatulencias de broma

8 – Discusión en una telenovela

9 – Zumbido electrónico

10 – Demonio de Tasmania

Recopilatorio de mitos erróneos acústicos – 2ª parte Juan Miguel Jiménez 08-0188

Los locales de madera siempre tienen mejor acústica que los de cualquier otro material. Esta afirmación se realiza porque la mayoría de instrumentos de cuerda tienen una caja resonadora de madera. No tiene porqué ser cierto. La buena acústica viene dada por múltiples factores que hacen que el sonido se distribuya de manera difusa y correcta a todos los puntos del teatro. Y eso puede conseguirse con cualquier material, piedra (Palau de la Música de Barcelona), hormigón, plástico, vidrio (Casa do Música en Oporto, Palau de la Música de Barcelona) incluso cobre (Euskalduna en el de Bilbao). Curiosamente los teatros antiguos contienen muy poca madera, prácticamente están todos cubiertos de yeso pintado, telas y los adornos son de cartón yeso que imita las vetas de la madera.

Otro mito son las famosas hueveras de cartón colocadas en las paredes de los locales de ensayo de los grupos de rock and roll. Se les atribuye propiedades de aislamiento que no tienen y que mejoran en mucho la acústica del local, aunque en realidad sólo pueden hacer un efecto de difusividad y poca cosa más. Este mito proviene de que las placas absorbentes profesionales tienen la misma forma de las cajas de los huevos, pero el material no es el mismo.

Un mito, que cada vez se oye menos, es la pintura que aísla acústicamente una vivienda con otra. Más adelante, en otro post, explicaremos los principios del aislamiento acústico, pero las pinturas no pueden conseguir que no escuchemos la televisión del vecino. Tenemos que colocar materiales como la lana de roca, la fibra de vidrio, con placas de yeso laminado para conseguir reducir el ruido.

Y por último comentar que la vegetación, tampoco sirve como aislante acústico. Hace falta poner un bosque entero entre una carretera y nuestra vivienda para tener un poco de aislamiento, ya que las ondas sonoras atraviesan sin dificultad la vegetación. Aunque sí que es verdad que psicológicamente parece que funciona, ya que si se pregunta a la gente que les han colocado árboles en su calle, todos dicen que escuchan menos los ruidos de los coches.

Seguro que hay más “mitos” acústicos que desconozco y que si queréis explicármelos lo podéis hacer en el apartado de comentarios. Intentaremos investigar sobre su autenticidad.

Recopilatorio de mitos erróneos acústicos – 1ª parte Juan Miguel Jiménez 08-0188

Durante muchos años se han creado mitos acústicos que nada tienen que ver con la realidad. La ciencia acústica moderna no aparece hasta el año 1900 cuando Wallace C. Sabine explica su fórmula para calcular el tiempo de  reverberación. Vemos que tiene un siglo de vida, durante el cual las diferentes teorías se han ido sucediendo aunque todavía hay mucho camino por recorrer.
Los mitos acústicos se forjaban en base a la falta de conocimiento de los principios físicos que rigen la acústica. Por ejemplo la buena acústica del  Teatro Cubilliés  de Munich, se pensaba que era debida a la pintura dorada de las paredes y sus adornos. No tiene nada que ver el color de las paredes con la acústica, que depende del volumen de la sala y de los materiales perimetrales.
Otro mito es que las iglesias tienen una excelente acústica. Los tiempos de reverberación son de 3 y 4 segundos. Un exceso de reverberación produce excesiva energía sonora que no deja escuchar el mensaje correctamente. Sólo nos sirven para escuchar el canto gregoriano o música escrita para órgano, los otros estilos de música sufren de una reverberación excesiva y el sonido se vuelve muy cargado.
Este problema también existe para la voz humana. En las iglesias de bóvedas altas, el orador tenía que marcharse del altar hacia el pulpito central. Este estaba en un lado de la bóveda principal y tenía un tornavoz o baldaquino, una especie de marquesina: Su colocación era para que el sonido de la voz del predicador no se perdiese por las bóvedas, pero habitualmente es muy pequeño para poder enviar ondas reflejadas hacia la audiencia, tan solo hace un poco de sombra acústica.

En una conversación con el director de orquestra H. Von Karajan se comentó que la buena acústica de las salas se debe a que hay esparcidas por diferentes lugares de la misma, botellas de cristal rotas. Parece ser que era frecuente encontrar botellas rotas en los desvanes y rincones de las salas por lo que se dedujo tal relación. En realidad, la presencia de dichas botellas era debido a que los obreros que habían construido las salas, tiraban los envases después de sus innumerables comidas. Estas botellas se encuentran fuera de la sala y su posible influencia en la acústica interior es nula.
Otro curioso mito lo encontramos en un pozo que hay en el sótano de la Academia de Música de Filadelfia. Está situado en el centro del teatro y se cree que su existencia es para fines acústicos, cuando en verdad lo realizaron para sofocar posibles incendios.
Algunos de los mitos han sido obtenidos del libro Acústica arquitectónica de Manuel Recuero y Constantino Gil.